LOYOLA MARYMOUNT UNIVERSITY
El 10 de Mayo de 2.003 Mel Gibson fue el encargado de proclamar el discurso en la ceremonia de Graduación de la Universidad Loyola Marymount, en Los Angeles, a la que asiste como alumna una de sus hijas, aunque ella no se encontraba entre los graduados.
Además de dar el discurso, durante la ceremonia, Mel fue galardonado con un Título Honorifico de la Universidad. Aceptó el Título Honorifico de Doctor Honoris Causa de las Letras y Humanidades.
Más de 1.300 graduados, y una multitud de 20.000 personas, entre familiares y amigos, se reunieron en la Universidad para la ceremonia de entrega de diplomas, en la que intervino como orador principal, el actor y director de cine, ganador de un Oscar, Mel Gibson.
Después de recibir una gran ovación por parte del público Mel comenzó su discurso: "Hoy podría golpearos con una docena de clichés. Seguid vuestros sueños. Luchad por aquello en lo que creéis... hasta que aparezca la policía."
Ofreciendo un discurso lleno de humor ácido y sustentado con sinceridad, Gibson se centró en hablar de la constante búsqueda de la felicidad por la sociedad: "La felicidad perfecta no es alcanzable en este mundo imperfecto en el que vivimos. Esto crea un vacío, y la gente busca llenar ese vacío con relaciones, drogas, alcohol, o trabajo... Espero que vosotros tratéis de llenar ese vacío en un lugar improbable: andando audazmente por donde preferiríais no hacerlo, y habitando el lugar que parece menos adecuado para llenar el vacío. Ahí es a menudo donde puede encontrarse la paz."
Avisó a los estudiantes de que "nadie es perfecto" y les dijo que la fama y la fortuna no tienen importancia, que lo realmente importante es el espíritu.
También ofreció a los graduados consejos profesionales: "Correctos o equivocados tenéis que salir a la palestra, incluso si no sabéis lo que estáis haciendo. Es un 1 por ciento de inspiración, y un 99 por ciento de sudor... ¿Qué es lo peor que podría pasar? el fracaso. Y el fracaso puede ser un trampolín para el éxito. No tengáis miedo de fallar. ¿Qué pasa si no aprovecháis una oportunidad? ¡Nada!"
Para terminar su discurso, Gibson ofreció este comentario: "Espero que podáis aprender no sólo a amaros a vosotros y a aquellos que os aman, sino a amar a los que no os quieren. Si podéis hacer eso, vuestra vida será rica y llena, de un modo que el mundo nunca podría ofreceros."
- ATRAS -